El florecimiento de Collotheca

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El rotífero Collotheca, mostrando su camapana invertida de sección pentagonal.

Collotheca es un rotífero un tanto extraño pues no muestra las trócolas características (las trócolas son las dos coronas de cilios que suelen tener los rotíferos). Los cilios los mantienen escondidos en una especie de campana invertida. Esos cilios, como siempre, son batidos como látigos de manera secuencial y generan microcorrientes de agua que conduce el alimento a la boca del animal.

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La campana tiene la curiosidad de ser de sección pentagonal, y en cada vértice de ese pentágono nace un haz de fibras largas y flexibles. Esas fibras son, probablemente, sensoriales, y le sirven al animal para detectar las vibraciones del agua provocadas por cualquier tipo de amenaza: al menor riesgo, lo mejor es esconderse.

Su tamaño es, comparado con otros rotíferos, algo pequeño. De hecho no supera el tamaño de un ciliado Vorticella, que es unicelular.

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El rotífero Collotheca, abajo, junto con un Vorticella, arriba. Nótese que Vorticella es unicelular, y Collotheca pluricelular.

Cuando el animal nota una amenaza, se esconde y refugia en una cubierta mucosa que él mismo se fabrica. Tras el paso del peligro, al animal resurge cual flor “floreciendo” (semejante cursilada no me la tengáis en cuenta ;XD)

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El rotífero Collotheca se fabrica una cubierta mucosa protectora donde refugiarse de las amenazas.

Estos animales se reproducen, normalmente, por huevos partenogenéticos. Esto significa que las hembras producen óvulos diploides sin fecundar, y de esos óvulos nacen nuevas hembras clónicas.

En el último vídeo, y con algo de paciencia, se ve cómo un individuo eclosiona del huevo.

Blepharisma: el diablo rojo

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El cuerpo del protozoo ciliado Blepharisma es de color rosado debido al pigmento isoprenoide cíclico blefarismina.

Blepharisma es un ciliado particular porque muestra un llamativo color rojo o rosado. ¿Por qué?. El colorido es debido a un pigmento isoprenoide llamado blefarismina. Este pigmento es fotoactivo, y le indica al animal la presencia o ausencia de luz. Como pigmento isoprenoide cíclico también actúa como antioxidante, pues en presencia de radicales de oxígeno (altamente perjudiciales) se oxida a oxo-blefarismina. Pero es que, además, el pigmento es tóxico contra depredadores, e incluso antibiótico contra ciertos tipos de bacterias acuáticas.

 

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La blefarismina es una sustancia que actúa como pigmento fotosensible, como antioxidante, como toxina contra depredadores y como antibiótico contra bacterias. ¿Alguien da más?.

Los rotíferos tienen mal puesto el nombre.

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Los rotíferos son unos animálculos microscópicos pluricelulares, (hay protozoos que son más grandes que algunos rotíferos) caracterizados por tener dos coronas de cilios en su “cabeza”. Esos cilios parecen que se mueven en círculo, pero en realidad, cada  cilio no se mueve de su sitio. El efecto óptico de la rotación es debido a la contracción secuencial de los cilios, esto es: hacen la ola.

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Amebas y el movimiento ameboide.

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Las amebas son de los organismos unicelulares más primitivos. Casi con toda seguridad, las primeras amebas del Precámbrico, hace 1000 millones de años, eran pequeñísimas células anaerobias, que acababan de aprender a introducir el ADN en un conjunto de membranas para controlar el daño oxidativo provocado por el creciente oxígeno (aquello supuso el nacimiento del núcleo). Hoy en día sabemos que la doble membrana del núcleo no es más que una extensión del retículo endoplásmico. Y el retículo endoplásmico, a su vez, no es más que una serie de sacos membranosos interconectados entre sí. El retículo,además, podría guardar relación con los mesosomas, que son pliegues de la membrana citoplásmica de las bacterias que crecen hacia el interior.

Es probable que las primeras células ameboides se asemejaran a grandes bacterias sin pared de peptidoglucano. Las amebas han evolucionado mucho desde entonces, siendo su movimiento uno de los aspectos más enigmáticos de toda su biología.

¿Cómo se mueven?. En su membrana deben poseer quimiorreceptores proteicos, que deben desencadenar una respuesta sensorial en toda la célula. La primera respuesta, y casi inmediata, es la deformación del cuerpo celular para desarrollar el desplazamiento. Esa deformación es llevada a cabo por el citoesqueleto, una profusa red de microtúbulos y fibras proteicas en contínuo dinamismo.

Si las amebas poseen un citoesqueleto que cambia continuamente en respuesta a los quimiorreceptores de membrana, ¿qué señales intervienen entre la detección del estímulo y la elaboración de la respuesta?. Las amebas no tienen cerebro, son unicelulares. Y sin embargo detectan estímulos y elaboran respuestas. En el siguiente vídeo se aprecia que la ameba detecta un obstáculo y lo rodea.

Tal vez mucha gente piense que si las amebas no tienen cerebro, entonces es el núcleo quien actúa de cerebro. A fin de cuentas, en el núcleo están los genes. Pero no debemos olvidar que el núcleo, en realidad, sólo es una biblioteca, un lugar donde está la información necesaria para sintetizar ésta o aquélla proteína que se necesita en un momento determinado. Así pues, el núcleo no es el “cerebro” de la célula, es el lugar donde acude el cerebro para consultar un manual de instrucciones. Pero, entonces… ¿cuál es el “cerebro” de una ameba, si es que tiene alguno?. Tal vez la pista esté en todas y cada una de las reacciones químicas que ocurren entre la membrana, el citoplasma y el núcleo.

 

Los maravillosos cardos

Érase una vez un hermoso cardo, de la talla de una persona humana, que crecía y crecía sin parar, ansioso por desarrollar sus grandes capítulos de flores, antes de que llegase el verano. 

Sus flores, apretadas en grandes capítulos, eran de un color púrpura, y eran el banquete de muchos insectos, pues les ofrecía a todos ellos granos de polen y néctar para recompensarle a por su visita. 

Sus hojas grandes eran como de palmera, y estaban cubiertas de un fino vello blanco. “¿Por qué tener esa lana blanca en las hojas?”le decían. A lo que él respondía:”mis estomas necesitan que el aire sobre la hoja esté lo más saturado de agua posible, y los vellos impiden que el viento me arrebate el aire de la capa límite. Además, este sol de justicia me recalienta mucho las hojas y me irrita las células, así que me cubro de esta lana blanca para evitar que me achicharre y que me seque”. 

Gracias a esa lana y la gran cantidad de estomas en sus hojas, estas plantas pueden crecer enormemente, pues al tener más estomas pueden realizar más fotosíntesis y más rápidamente. Deben tener cuidado porque para crecer tan rápidamente deben disponer de agua, porque pierden mucha al abrirse los estomas. Para reducir la pérdida de agua por los estomas, cubren las hojas de vellos, los cuales atrapan la fina capa de aire con la que se hace el intercambio de gases. 

Vuelo estable de los sírfidos.

Los Sírfidos son unas moscas famosas por dos características: su bandeado negro y amarillo como el de una avispa, y sus vuelos cernidos, tremendamente estables y precisos.

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El vuelo de las moscas sírfidas es muy preciso y estable, debido a que bate las alas 200 veces por segundo.

El vuelo tan estable es debido a la frecuencia de batido del ala. Mientras que en abejas y avispas la frecuencia de batido ronda los 170 HZ (170 veces por segundo), estas moscas baten las alas a 200 Hz o más.

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Las moscas sírfidas se alimentan libando el néctar de las flores, su principal y casi única fuente de alimento.

¿Cómo pueden mantener una frecuencia de batido tan alta?. Para empezar, necesitan de una gran fuente de energía, de ahí que los adultos sean unos grandes libadores del néctar de las flores. El néctar contiene cantidades de glucosa, el azúcar más fácil de consumir y que produce la energía que necesita una mosca como ésta. De ahí que, en cuanto al papel en el ecosistema, las moscas sírfidas sean tan importantes como polinizadores, al igual que las abejas.

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Los sírfidos son unos importantísimos polinizadores, tanto o más que las abejas.

En cuanto al colorido, parecido al de las avispas, es para imitar a aquéllas, peros in ser venenosas. Es decir, es para tratar de engañar a los pájaros que a lo mejor las toman por avispas. Este colorido de imitación se llama mimetismo batesiano, y consiste en, precisamente, la imitación (por parte de especies totalmente palatables y comestibles) del colorido de especies peligrosas, venenosas o tóxicas.

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El bandeado negro y marillo es una imitiación de la coloración de las avispas. La mosca no es venenosa, ni tiene aguijón, pero se parece a la avispa para engañar a los pájaros.

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Chironomus riparius: el bioindicador de las malas noticias.

Éste es el corazón de la larva del mosquito Chironomus riparius. Esta larva vermiforme, tiene la facultad de llenar la sangre de su cuerpo (hemolinfa se llama en los insectos) con hemoglobina. La hemoglobina es una proteína con átomos de hierro en su interior. Esta proteína se encarga de absorber el oxígeno y de llevarlo hasta las otras células del cuerpo.

La larva de este mosquito, gracias a las grandes cantidades de hemoglobina de su hemolinfa, es capaz de vivir en aguas pobres en oxígeno. Las aguas de un lago o una laguna se quedan sin oxígeno cuando tienen una gran cantidad de nutrientes disueltos o una gran cantidad de materia orgánica en suspensión. Se dice entonces que el agua está eutrofizada. A partir de este momento las bacterias dominan el agua. Su metabolismo porducirá una serie de sustancias químicas residuales que le darán al agua una gran diversidad de malos olores, al mismo tiempo que van consumiendo el oxígeno. Esto no es bueno, porque la ausencia de oxígeno en el agua impide el desarrollo de otras especies acuáticas, desde otros insectos como libélulas y efímeras, hasta peces o anfibios. Por tanto, si aparece la larva de Chironomus riparius en tu muestreo, probablemente el agua esté eutrofizada o sea pobre en oígeno. Esta característica nos permite utilizar a la larva de Chironomus riparius como bioindicador. Siempre será una mala noticia para la biodiversidad encontrase con esta larva. 

Además, para aumentar la superficie de absorción de oxígeno, la larva desarrolla una serie de tubos llenos de hemolinfa roja. Los utiliza a modo de branquias, para absorber la mayor cantidad de oxígeno posible.

En definitiva, la presencia de esta larva nos indica que las aguas están contaminadas y eutrofizada, y no contendrán oxígeno bsuficiente para que se desarrolle una gran y diversa comunidad biótica. La larva no tiene la culpa, simplemente intenta sobrevivir. La culpa es nuestra al contaminar las aguas de lagunas, embalses y ríos con enormes cantidades de fertilizantes y estiércol animal y humano.