Estomas.

  

Estomas de la superficie de un helecho. En el rincón superior derecho se aprecia el núcleo de una célula de la epidermis de la hoja

 Los estomas son unos poros que tienen las plantas en la superficie de las hojas. Debajo, ya en el interior de la hoja, los poros se comunican con una cámara desde la cual las células circundantes toman el oxígeno y el dióxido de carbono necesarios para la fotosíntesis y la respiración celular. Esos poros se abren y se cierran, en función de las necesidades de las células. Para ello, la apertura de los poros es controlada por dos células arriñonadas, denominadas células guarda. Cuando las células guarda se hinchan de agua, la fuerza de la turgencia separa las dos células guarda y queda el poro abierto. Con el poro abierto, se hace el intercambio de gases, es decir, entra aire nuevo con nuevo oxígeno y dióxido de carbono. Pero hay un problema, cuando el poro se abre, el vapor de agua acumulado en la cámara subestomática escapa a la atmósfera. Las células de la hoja no pueden evitar moléculas de agua por su membrana y por su pared. Por lo tanto la planta se ve en un compromiso: si abre los estomas para coger el oxígeno y dióxido de carbono inevitablemente pierde agua; pero si los cierra para evitarlo, entonces muere asfixiada sin oxígeno y sin dióxido de carbono.  Pero aún hay más. Resulta que para que la planta puede llevar el agua desde las raíces hasta las hojas, debe desarrollar una fuerza de succión hacia arriba desde las hojas. Y esa fuerza de succión se genera por la pérdida de agua que ocurre a través de la apertura de los estomas. Así pues, la planta no puede mantener los estomas cerrados porque no podría coger los gases necesarios para su metabolismo, y tampoco podría hacer subir el agua desde las raíces a las hojas. 
Este compromiso ha llevado a las plantas a desarrollar una simple estrategia. Allí donde el riesgo de pérdida de agua sea mayor (un clima seco por ejemplo) el tamaño del estoma es menor. Es lo que ocurre en arbustos del monte mediterraneo, como el sanguino (Rhamnus aleternus). Si comparamos los estomas del arbusto, con los estomas de una planta de ribera (donde el riesgo de pérdida de agua es mucho menor), la diferencia de tamaño es más que evidente.

  

La fotografía superior es de un estoma de Rhamnus alaternus, la inferior de Anemone palmata. Los dos están a la misma escala.

Pluricelularidad y la desecación.

La pluricelularidad y su origen sigue siendo un estimulante y desafiante misterio a resolver. Para intentar hacernos una pequeña idea podemos fijarnos en las algas microscópicas de los charcos de agua dulce, algas muy comunes en nuestras latitudes. Es posible que existan dos razones bastante evidentes para el origen de la pluricelularidad: o bien las colonias pluricelulares son menos susceptibles de la predación o bien la pluricelularidad es una consecuencia indirecta de algún otro comportamiento.

Ambas razones son muy posibles. Las algas unicelulares microscópicas a menudo son devoradas por multitud de ciliados. Las algas mayores, o en colonias, serán más difíciles de devorar que aquellas algas que sean pequeñas y con una sola célula. Por tanto, aquellas que tiendan a ser pluricelulares (por la razón que sea) tenderán a ser más abundantes que las que tiendan a ser unicelulares. En realidad, esta hipótesis “sólo” sirve para explicar la permanencia de colonias, pero no explica el verdadero origen de la misma.

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Chilodontopsis, un ciliado que prefiere las algas unicelulares. Este individuo ha ingerido una diatomea tan larga, que el animal ha perdido la flexibilidad.

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Stentor, otro ciliado que ingiere algas unicelulares, pero en este caso no es para digerirlas sino para esclavizarlas, ( el ciliado les extrae los azúcares que fabrican por fotosíntesis).

Para explicar el verdadero origen de la pluricelularidad se me antoja más plausible (cuidado lector, que esto es sólo una hipótesis sin comprobar) que las colonias surjan por una combinación de dos comportamientos: la secreción de excedentes y la reproducción.

Muchas algas microscópicas son fotosintéticas. Con la energía de la luz solar, estas algas pueden fabricarse los nutrientes orgánicos. Entre esos nutrientes destacan los azúcares. Es muy posible que las algas unicelulares fabricaran excedentes de azúcares que tendrían que excretar por fuera de la membrana. Excretar esos azúcares puede ser muy ventajoso porque los azúcares son altamente hidrofílicos y absorben  el agua. En períodos de sequía, la cubierta de azúcares se convertiría en una salvadora cubierta húmeda que impediría la desecación de la célula. Es posible que la cubierta de mucosa llegara ser tan gruesa, que las células acabasen reproduciéndose dentro de la cubierta, de manera que todas las células compartiesen la misma cubierta. De esta forma, ya tendríamos la colonia de células formada.

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Las algas unicelulares, con la fotosíntesis, fabrican azúcares de sobra que excretan fuera de la membrana. Esos azúcares forman una cubierta mucosa que evita la desecación de la célula. Por último, la célula se reproduce dentro de la misma cubierta, generando la colonia de células.

La estrategia de la colonia formada por la cubierta mucosa tiene dos ventajas: evita la desecación cuando el charco se seque, y evita la predación por los ciliados, los cuales preferirán devorar células simples.

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Colonia de algas unicelulares. Las células individuales se mantiene unidas gracias a una cubierta mucosa que comparten todas ellas.(en la foto apenas se aprecia). Observe el lector que todas las células son iguales.

 

Una vez que hacer una colonia es una estrategia evolutivamente estable, no es muy difícil observar que no todas las células de la colonia están sometidas a las mismas condiciones ambientales. Las más externas, por ejemplo, están más sometidas a la viscosidad del agua. Esas leves diferencias microambientales entre las células de la colonia acaban derivando en una diferenciación de las mismas células. Lo más normal, por ejemplo, es que las células más externas acaben desarrollando estructuras para mejorar la flotabilidad de toda la colonia (y así mantenerse mejor en la zona iluminada, lejos del fondo oscuro del charco). Es lo que vemos, por ejemplo en las colonias de Scenedesmus y Pediastrum.

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Una colonia de cuatro células de la especie de microalga Scenedesmus. Las células de los extremos desarrollan largas “espinas” para aumentar la flotabilidad del conjunto.

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Colonia de Pediastrum. Las células son todas muy parecidas entre sí, pero las más externas tienen protuberancias, presumiblemente para aumentar la flotabilidad en el agua.

Así pues, la pluricelularidad, en las algas, pudo surgir por la combinación de una cubierta de mucosa para evitar la desecación, y una reproducción dentro de esa cubierta. Luego, las colonias, al ser más grandes y pesadas, serían menos devoradas por los predadores, los cuales preferirían   las algas unicelulares, por ser más fáciles de digerir. Originar una colonia se convertiría en una estrategia evolutivamente estable. Con el tiempo, las células (sometidas a diferentes condiciones microambientales) acabarían diferenciándose unas de otras.

 

El origen del sexo.

Sin duda, las primeras células que aparecieron sobre la faz de la Tierra fueron células procariotas, es decir, sin núcleo. Su genoma era un conjunto básico de genes que flotaban en su citoplasma en forma de una cadena cerrada, llamada “cromosoma circular”. En el desarrollo de la reproducción, esas células tendrían que copiar su genoma para pasar la copia a la célula filial. En ese proceso, repetido miles de millones de veces, algunas copias de genes pudieron quedar fuera del cromosoma circular. Esas copias, denominadas plásmidos, fueron transmitidas no ya de una célula parental a una filial, sino también entre células adultas, o incluso entre células de distintas “especies”. Ese proceso de intercambio de plásmidos (conjugación), podría ser la forma más rudimentaria de sexualidad. Es posible que algunas células tuvieran más tendencia que otras a recibir plásmidos, aumentando su colección de plásmidos. Esas células procariotas desarrollaron estructuras membranosas internas (mesosomas) para resguardar tanto su cromosoma circular como su colección de plásmidos. El mesosoma es una estructura que se aprecia en ciertas bacterias gram negativas, y también en las mitocondrias y cloroplastos, los cuales poseen membranas internas especializadas en procesos metabólicos. Y el mesosoma origina el núcleo.

  
Una gran acumulación de plásmidos llevaría a un gran aumento del genoma. Esas células, con esa enorme cantidad de genes, pudieron realizar múltiples funciones fisiológicas, y tener una mejor capacidad de adaptación. A partir de aquí existe una gran presión selectiva. ¿Por qué?. Porque las células con copias defectuosas de genes no sobrevivirían. Existen entonces varias opciones para solucionar el problema, aunque todas llevan al mismo destino:tener varias copias “sanas” de los genes. Si tienes dos copias de un libro muy valiso puedes dormir tranquilo porque si una copia se te estropea, tienes la otra para suplirla.

Una de las opciones es duplicar tu genoma varias veces. La otra opción es fusionarte con otra célula. Aunque la primera podría ser la más sencilla y lógica, conlleva un gran problema: no puedes distinguir entre las copias buenas y las copias que se te pueden copiar mal. Puedes acabar teniendo una copia buena y otra mala. Sobrevives, sí, pero cargas con información inútil; y si se te estropea la copia buena estás muerto. 

  
 La otra estrategia es mejor. Si te fusionas con una célula puedes estar seguro que esa célula lleva copias buenas, puesto que está viva (mientras esté viva tendrá copias “sanas”). Es la estrategia de la conjugación, pero llevada al extremo. Las dos células fusionan sus genomas, teniendo seguro que son dos copias sanas de los mismos genes. El fruto es una célula diploide, con dos copias de cada gen. 

Para repetir el proceso con éxito, la célula se dividirá en células hijas haploides, pero no les dará dos copias a cada hija, sino una sola copia.

 Si la hija conserva copias sanas vivirá, pero si  recibe alguna copia defectuosa morirá porque no tendrá otra copia buena para sustituir a la defectuosa. 

El lector observará que el proceso repetitivo da, automáticamente un ciclo de vida haplonte, y la sexualidad. Las células haploides que se fusionan son los futuros gametos,mientras que la célula diploide será la que origine un cuerpo pluricelular. 

  
La pluricelularidad la puede originar tanto una célula haploide, como una diploide. Pero, en cualquier caso, la pluricelularidad es consecuencia de una división sucesiva pero sin separación. Las células permanecen juntas y se reproducen estando juntas. La formación de un cuerpo conlleva que unas células están sometidas a circunstancias distintas (células externas y células internas, por ejemplo). La consecuencia es que unas expresan unos genes y otras expresan otros genes, según los estímulos, de modo que se especializan y se diferencian. 

A modo de conclusión podría decirse que la pluricelularidad tiene su origen en el sexo, y el sexo, a su vez, tiene su origen en la necesidad de tener múltiples copias de los genes. 

Mariposas, moscas y tardígrados, patas articuladas y lobopodios, y la incorporación de genomas.

Los anélidos, los insectos y todos los artrópodos, entre ellos los insectos, tienen, entre otros, un rasgo en  común que los caracteriza: la segmentación del cuerpo.

Los cuerpos de los animales han experimentado una pausada evolución desde su origen, empezando por la célula nucleada sencilla, pasando por la colonia de células especializadas (las esponjas) hasta los dos diseños básicos que existen hoy en día (dicho “a grosso modo”): el saco diblástico ( los cnidarios y ctenóforos); y el tubo dentro de otro tubo  (los demás animales con embrión ).

Dentro del diseño de “tubo dentro de otro tubo” (en el cual el tubo interno es el tubo digestivo y el tubo externo es el propio cuerpo del animal) encontramos, además, varias variantes como el cuerpo no metamerizado de nematodos, planarias o gastotricos, y el cuerpo metamerizado. Los metámeros son divisiones repetitivas del cuerpo. Repetitivas tanto en el aspecto externo (se ven fácilmente los múltiples segmentos) como internamente, pues cada metámero posee nefridios y ganglios nerviosos propios.

Pues bien, dentro de los animales con diseño de tubo dentro de otro tubo, y de cuerpo metamerizado, encontramos también tres variantes: con parápodos (los anélidos), con lobopodios (tardígrados y onicóforos) y con patas articuladas (los artrópodos).

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Tardígrado. Animal microscópico metamerizado con lobopodios. La cabeza está a la derecha. Agudizando la vista se aprecia el ojo, un ojo simple, y la musculosa faringe.

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Anélido. Arriba se aprecia el detalle del cuerpo segmentado (metamerizado) del animal. Los parápodos (verde claro) sobresalen a ambos lados del animal, un par de ellos por cada segmento.

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Una Scolopendra. Los cienpiés quizás sean los descendientes terrestres de los anélidos. Poseen el cuerpo segmentado, y tienen un par de patas por cada segmento, pero son patas musculosas con exoesqueleto de quitina.

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Una oruga de mariposa. Tiene ojos sencillos (tal vez como el tardígrado), patas articuladas con exoesqueleto de quitina y lobópodos no articulados.

Hasta aquí, no he dicho nada nuevo que no supieran los zoólogos de siglos anteriores. Gracias al enorme Ernst Haeckel estos pasos nos resultan hoy día totalmente evidentes y lógicos.

No obstante, cierto grado de observación puede permitir a cualquier curioso naturalista encontrar un escondido” pero” que se vuelve insoportable. ¿Por qué las orugas de las mariposas, y las de ciertas moscas y mosquitos,  tienen patas articuladas como los artrópodos y también lobopodios como los de onicóforos y tardígrados?. De hecho,  las larvas de las mariposas son las únicas que poseen patas articuladas y lobopodios al mismo tiempo (en las larvas de las moscas y mosquitos sólo aparecen lobopodios). Así pues, repito ¿por qué las larvas de mariposas y moscas tienen patas articuladas y lobopodios?.

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Larva de mosca sírfida mostrando los lobópodos con uñas parecidos a los de la oruga de una mariposa y parecidos a los del tardígrado.

Según la teoría de la hibridación de Williamson, apoyada por la polémica y ya fallecida Lynn Margulis, los insectos presentan esas características, lobópodos y patas articuladas, porque en un tiempo antiguo se hibridaron gametos de distintas especies para formar una larva con distintas fases de desarrollo,la cual presentaría distintas características en cada estadío, tanto rasgos de los animales con lobópodos como de los animales con patas articuladas. Estaríamos hablando, por ejemplo, de gametos de anélidos con gametos de tardígrados, o gametos de tardígrados con gametos de artrópodos. O combinaciones así.

De esta forma, de la unión de dos gametos distintos nacería una nueva especie que incorporaría ambos genomas y que tendría características físicas de las dos especies parentales.

Si bien la teoria de Williamson es atractiva, no hace falta una hipótesis así para explicar la metamorfosis de los insectos y la existencia de lobopodios en sus larvas. Simplemente significa que anélidos, onicóforos, tardígrados y artrópodos comparten un origen común. El hecho de que las larvas de insectos tengan lobopodios probablemente sea debido a que estos insectos conservan los genes para formar lobópodos que heredaron de sus ascendentes, y que probablemente sean similiares a los genes responsables de los parápodos de los anélidos.

Siguiendo con esta conclusión, tanto las patas articuladas de los artrópodos como los lobópodos de tardígrados y onicóforos sólo serían modificaciones de los parápodos de los anélidos.

¿Y por qué la metamorfosis?. La metamorfosis, en realidad, no es más que un proceso embrionario pero que se lleva a cabo fuera del huevo, y no dentro. No es un proceso extraordinario, sino un proceso “embrionario”. Más llamativo resulta, en cambio el origen de las alas. Pero eso, ya lo abordaremos otro día. ;XD.

La aparición del alfabeto y del lenguaje. El Calcolítico de las Villuercas.

El alfabeto no deja de ser un conjunto de símbolos pintados. Esos símbolos no tienen significado en sí, sino que simplemente indican un sonido. Es la diferencia entre un jeroglífico y un alfabeto. En los jeroglíficos, los símbolos se asocian a conceptos, mientras que, en los alfabetos, los símbolos se asocian con sonidos. Además, los sonidos del alfabeto también están fuera de todo significado. En muchos animales, un sonido puede significar, por ejemplo, una “águila”, y otro sonido puede indicar “serpiente”. Los sonidos de un alfabeto, como digo, no tienen significado alguno particular. El sonido de la “o” no significa nada, simplemente es el sonido “o”. La ventaja de los alfabetos es que son más articulados y permiten una mayor libertad de combinaciones para describir o definir conceptos, e incluso para designar conceptos nuevos. De esta forma, es la combinación específica de varios sonidos, y sus correspondientes símbolos, lo que designa un concepto. La combinación de sonidos y sus símbolos correspondientes, las letras, es infinita, por lo que es la herramienta perfecta para la construcción de un vocabulario y de un lenguaje.

¿Cómo ocurrió, en el ser humano, la transición entre un lenguaje “pictórico” (tipo jeroglífico) a un lenguaje simbólico (tipo alfabeto)?. En mi opinión esa transición siguió un proceso dominado por una de las leyes lingüísticas más básicas: la economía del lenguaje.

Durante el paleolítico, las representaciones pictóricas son muy elaboradas y descriptivas, casi analíticas. Un bisonte se pinta en una postura natural, o teniendo un comportamiento natural, se le pintan los ojos, las crines, el pelaje con distintos colores, las pezuñas… Hay en Chauvet, incluso, unos leones pintados oliéndose los genitales. Las pinturas del paleolítico, como digo, son analíticas y descriptivas. Sea cual fuese el significado de esas pinturas, el hecho cierto es que son pinturas “cuasi científicas”. No deja de haber un componente creativo, (miren de nuevo los leones o los rinocerontes de Chauvet, verán una superposición caleidoscópica de posturas de un mismo animal). pero se trata de descripciones. Podríamos decir, de una manera muy burda, que sería una especie de “pintura realista”.

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Dibujo de pinturas de Chauvet. La técnica pictórica empleada es la de la superposición caleidoscópica de imagénes, de manera que se representa al león en distintas poses y comportamientos. Fuente: wikipedia.

Más tarde, ya en el neolítico, cuando ya se dominaba el horno para hacer cerámicas, las pinturas muestran una clara transición hacia la simplicidad y el simbolismo. Se emplean técnicas pictóricas nuevas, como el uso de curvas para denotar movimiento o danza. Pero lo más llamativo de todo es la presencia de figuras cada vez más simples, y de trazos cada vez más rectos.

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Humanoides de las pinturas del Santuario del Plá de Petrarcos. Tomado de Jorge Hernández Carbonell . http://www.lacantimploraverde.es

Los ciervos ya no se pintan con detalles, ni con pezuñas. Simplemente se pintan con una combinación de trazos rectos y sencillos. ¿Por qué?. Por economía del lenguaje. En un lenguaje pictórico, la transmisión de conceptos se hace cada vez más rápida, dando tiempo a transmitir más conceptos en la misma unidad de tiempo. Es decir, la simplicidad pictórica lleva a transmitir más conceptos más rápidamente, de manera que el vocabulario se enriquece exponencialmente. Ahora los conceptos se transmiten no con imágenes analíticas, sino con imágenes esquemáticas que rozan en convertirse en símbolos. Estaríamos ya en el Calcolítico.

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Las figuras pasan de ser pintadas con semejanza, detalles y coloridos, a ser pintadas de manera esquemática, con sólo unos trazos. De figura pasa a símbolo.

Sin embargo, esos símbolos no dejan de representar conceptos. Estamos todavía ante jeroglíficos y no ante alfabetos. ¿Cómo se pasa entonces de jeroglíficos a alfabetos?.

De nuevo debemos fijarnos bajo el prisma de la economía del lenguaje. Si el concepto está asociado a un sonido, ese sonido sería un nombre, entonces el símbolo de ese concepto también se asocia a ese sonido. Si, por ejemplo ciervo es una “V” ( por la v que forman los cuernos del animal visto de frente), y el nombre del ciervo es, por ejemplo “mujo” , entonces el símbolo “V” empezará a asociarse con el sonido “mujo” (me lo estoy inventando). Entonces, cada vez que viesen una “V” pintada en una pared, podrían pronunciar “mujo”. Por economía del lenguaje, es posible que unos sonidos permanecieran dentro de la combinación “mujo” y otros desaparecieran, de manera que con el tiempo “mujo” se convirtiese en “mjo”, o en “muj”, o en “ujo” o en cualquiera de las combinaciones posibles. De esta manera, la “V” acabaría pronunciándose “muj”, por ejemplo. Y de esta forma, el símbolo se convertiría en sonidos, o en combinación de sonidos, cada vez más breves.

Esta transición de arte pictórico se aprecia perfectamente entre el arte rupestre de la Península Ibérica. La “pintura realista” está perfectamente desarrollada en Altamira, mientras que el arte pictórico esquemático tiene una hermosísima representación en las pinturas del Levante, destacando el Santuario del Plá de Petrarcos (Alicante). Y un ejemplo del final de la transición puede ser el arte rupestre del Calcolítico de las Villuercas (Cáceres).

Las Villuercas, a parte de ser un rico patrimonio geológico y paleontológico, también conserva una rica colección de pinturas rupestres del  período Calcolítico (3500 años a.C).

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Dos figuras humanas. Pintura del Calcolítico de las Villuercas. Las pinturas son completamente esquemáticas, casi simbólicas.

Estas pinturas, como digo, representan la etapa final del proceso de aparición de la alfabetización. Lejos de ser pinturas “chapuceras” y “mal hechas”, son preciosas representaciones del nacimiento de los primeros símbolos pictóricos, que darían fundamento a los símbolos alfabéticos. No deja de ser aventurado afirmar que los símbolos del signario íbero, proceden de pinturas cada vez más esquemáticas y simbólicas a las cuales se asociaban sonidos, o combinaciones de sonidos, cada vez más breves.

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Pintura rupestre del Calcolítico de las Villuercas. El esquematismo se ha convertido en simbolismo. Esta pintura la denomino “La Danza de las Tres Serpientes” (cada serpiente se acaba en una lengua bífida y tiene un sinuoso cuerpo).

El Majaceite: un viaje al pasado.

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Es finales de febrero, y las nieves de Grazalema se derriten y filtran en la caliza para dar nacimiento a los abundantes arroyos de la sierra como el Majaceite.

Poco a poco las nieves del invierno se funden con el sol del sur, y las aguas se filtran por la roca caliza hacia ignotas cavidades del interior de la tierra. Luego surgirán de nuevo del seno de la roca y discurrirá, al fin, al aire libre, dando vida a la tierra como sólo el agua sabe hacerlo.

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El río Majaceite discurre entre un frondoso y húmedo bosque en galería.

El río Majaceite es uno de estos ríos que nacen en la Sierra de Grazalema. Sin embargo, lo excepcional de este río no es sólo su nombre ( tal vez asociado a “majar aceite” que se deduce de la gran cantidad de molinos que serían usados para machacar la aceituna), si no también por su vegetación.

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Estos algarrobos (Ceratonia siliquia) son extraños en un bosque de ribera, pero aquí, en Grazalema, desarrollan sombríos y húmedos bosques en galería (junto con fresnos, chopos, etc).

Y me refiero no a la espesa vegetación que forma ese hermoso bosque en galería, sino a la vegetación más menuda, a esa que tapiza el suelo y en la que no nos fijamos. Sólo a ojos de cierto amante a la botánica, el tapiz verde y suave que tomamos muchas veces por musgo se revela como un testimonio interesantísimo de la evolución de las plantas. ¿Quién conoce a la Selaginella?. ¿Quién ha oído hablar de las planas hepáticas?.

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Unas hojas de quejigo andaluz (Quercus canariensis) adornan el tapiz verde de Selaginella.

Selaginella es una planta muy antigua, que conserva la estructura de las primeras plantas que conquistaron la tierra. Como los helechos, son plantas vasculares, pero no tienen raíces verdaderas. No poseen ni frutos ni semillas y se reproducen por esporas. Estas características son propias de las plantas más antiguas, aquellas que conquistaron la tierra durante el carbonífero hace ya la friolera de 300 millones de años.

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Lunularia es una planta hepática sin tallo ni raíces, ni tejidos vasculares. Todo su cuerpo actúa de órgano fotosintético. Se reproduce asexualmente por propágulos que desarrolla en una “copa”, y sexualmente por esporas.

Más primitiva aún es la hepática Lunularia, aún más discreta que la Selaginella. Lunularia se reproduce también por esporas, pero ni siquiera es vascular, ni tiene tallo. Es una planta rastrera, sin raíces verdaderas y sin hojas. Todo el cuerpo de la planta, plano y rastrero, hace de superficie fotosintética. Esta estructura “precaria” se relaciona con las primeras estructuras que desarrollaron las plantas cuando salieron del agua, hace 400 millones de años. No se puede decir que estas plantas tengan 400 millones de años, y, sin embargo, probablemente aquellas primeras plantas de entonces tuvieran el mismo aspecto que esta Lunularia.

Acabo este remonte histórico de las plantas recordando a una pequeña mata que pasa desapercibida y que también nos remonta a un período histórico antiguo. Se trata del Equisetum, o cola de caballo. En le Majaceite crece en las orillas como una mala hierba, pero no es tan común como nos gustaría a muchos. Esta plantita, tampoco es que tenga 300 millones de años, pero su aspecto es muy parecido a sus parientes del Carbonífero.

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Equisetos, cola de caballo, de la rivera del río Majaceite. Su estructura y forma no ha cambiado en 200 millones de años.

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Distintas “colas de caballo” fósiles, del Carbonífero.

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Esta higuera no ha tenido mejor lugar donde aferrarse que a la mismísima roca.

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Las aguas del Majaceite corren tortuosas entre las rocas y el bosque de higueras, fresnos, quejigos…

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Oligoquetos: una comparativa

Mirando entre le masa mucosa de unas algas acuáticas microscópicas (ya hablaremos sobre eso en otro ensayo) me encontré con dos tipos básicos de lombrices (anélidos oligoquetos) una con ojos y otra sin ellos. Paradójicamente, la lombriz con ojos no era depredadora, mientras que el gusano sin ojos sí que era cazador. ¿Cómo es eso?, ¿un cazador que no tiene ojos?. ¿Por qué iba a tener ojos una lombriz que sólo se alimenta de materia orgánica, mientras que una lombriz cazadora no los tiene?. La lombriz que sólo se alimenta de restos orgánicos muertos, a priori no necesita ojos para distinguir su alimento, sólo le basta con saborearlo u olfatearlo (sí, las lombrices tienen sensores olfativos alrededor de la boca y la cabeza). Más útil podría resultarle los ojos a aquella lombriz que sí se alimenta de “bichos” vivos, sobre todo para encontrarlos y acertar en el acecho.

A continuación subo un par de videos mostrando a ambas lombrices.

En el primer vídeo se muestra a la lombriz con ojos, evaginando ligeramente su  faringe para engullir fragmentos de materia orgánica.

En este segundo vídeo vemos como una lombriz  sin ojos, rececha, con bastante éxito, a unos ignorantes ciliados que pululan a su alrededor.

¿Por qué la lombriz cazadora no tiene ojos, y la lombriz que no es cazadora sí los tiene?.

A falta de una respuesta firme, podemos especular que, en realidad, a esa escala de tamaños, una escala de entre una décima y una centésima de milímetro, los ojos no son muy resolutivos y no pueden formar una imagen detallada del entorno. Los ojos, en este caso, sólo proporcionan información sobre la presencia y dirección de la luz (si hay o no, y por dónde está). Así, que probablemente, la lombriz con ojos no pueda tener una imagen de su entorno, aunque sí puede saber dónde está la luz.

En el caso de la lombriz cazadora, probablemente los ojos no le puedan proporcionar información de dónde están sus presas, por lo que, en realidad, no le sirven de mucho. Probablemente detecte a sus presas por la vibración del agua. Esta lombriz, en concreto, tiene un conjunto de quetas (una especie de recios pelos de proteína) cerca de su boca que tal vez le proporcionen la información sobre la localización de sus presas.

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Extremo cefálico de la lombriz cazadora. Se aprecian claramente la boca y dos conjuntos de quetas a ambos lados de ella. Probablemente con las quetas, la lombriz detecte a sus presas por la vibraciones del agua.