Rotíferos.

_dsc6751_postcardb

Visión dorsal (derecha) mostrando los ojos, y visión ventral (izquierda) mostrando el mástax (ése pequeño triangulito con estrías).

Los rotíferos son unos animales microscópicos de agua dulce que están por todas partes, debido a la gran resistencia de sus huevos y quistes. Son totalmente inofensivos y se alimentan filtrando el agua. Aunque más bien, lo que hacen es crear microcorrientes de agua con sus dos coronas de cilios para llevar a las algas microscópicas a su boca. Luego las mastica con su musculosa faringe llamada mástax.

Las dos coronas de los rotíferos,  están llenas de cilios, los cuales quedan agrupados en haces que se agitan, estirándose y contrayéndose como látigos. Da la sensación de que los haces de cilios giran o rotan, y de ahí el nombre del animal. Pero, en realidad, los cilios no se mueven de su lugar. Se estiran como un látigo con un impulso nervioso, y el impulso viaja por la corona, provocando el estiramiento de los cilios a su paso. Ello da la apariencia de que rotan, pero en realidad no lo hacen.

Zygnema y los “huevos estrellados”.

Zygnema es una pequeña alga filamentosa que crece y prolifera en muchos charcos de agua dulce y ríos de todo el mundo. Tiene una gran particularidad, y es la forma estrellada de sus cloroplastos. Además, en el centro presenta una gran ” vesícula” más oscura llamada pirenoide. Todo ello hace que, salvando distancias, el conjunto se parezca a unos huevos fritos o unos ricos “huevos estrellados”.

El pirenoide es una parte protecia del cloroplasto que acumula proteínas, sobre todo la enzima Rubisco (Ribulosa 1-5 bifosfato carboxilasa-oxidasa) que es la primera responsable de iniciar el proceso de fijación del dióxido de carbono.

_dsc6389_postcard-zygnemab

Rico menú de huevos fritos y estrellados. La “yema” es el pirenoide del cloroplasto, que contiene la importantísima enzima Rubisco. La “clara!” es el resto del cloroplasto  cuyas membranas quedan teñidas de clorofila.

La construcción de una fotografía.

La fotografía no sólo es la captura de un instante. En muchas ocasiones, una fotografía se convierte en una imagen que nos transmite una información o sensaciones. E incluso, a veces, una fotografía se convierte en un icono de nuestra cultura. Pero, en cualquiera de los casos, esa fotografía ha sido “construida” y no sólo tomada. Y digo construida porque, aún en el caso de una instantánea, nuestro cerebro ha organizado recuerdos, sensaciones, emociones y otras cosas para tomar la decisión de hacer esa fotografía, y no otra.
Para el caso que nos ocupa (la fotografía de naturaleza), sí que es verdad que hay muchos instantes (decisivos, emocionantes, importantes, etc) que incluso se nos escapan, pero sólo a través de una construcción consciente de una fotografía en concreto, podremos transmitir lo que queremos, si es que queremos algo.
Y si existen unos pasos a seguir en la construcción de una fotografía, tal vez puedan parecerse a los siguientes:
1.- Establecer la idea: un retrato, capturar el momento en que un animal caza a otro, la floración, la anatomía, una abstracción de plumaje, etc.
2.- Establecer el espacio perceptivo: si el formato es vertical, horizontal, cuadrado, panorámico, si la perspectiva debe ser acelerada o retardada, escorzos, etc
3.- Establecer el sujeto y el fondo: es una dualidad muy importante porque no deben competir en cuanto a atención. En un retrato, por ejemplo, el fondo suele ser una tela gris desenfocada que no aporta elementos, ni líneas, ni puntos, ni manchas.
4.- Establecer los ejes y las proporciones para estructurar el espacio.
5.- Organización de los elementos: teniendo en cuenta los elementos de la sintaxis de la imagen (punto, líneas, texturas, etc)
6.- Establecer valor de momento: una luz irrepetible, un instante decisivo, un fenómeno exclusivo…

Es sólo una visión personalísima del asunto;XD

Libélulas y comunicación visual.

Las libélulas son unos insectos muy… “visuales”. Quiero decir que son animales cuyas vidas dependen mucho de la visión. No hay más que ver esos enormes ojos compuestos, especializados, divididos en dos regiones [https://joakinmg.wordpress.com/2016/07/24/libelulas-y-la-vision-en-color/], que pueden detectar la luz polarizada  y cuyas retinas pueden detectar hasta 12 colores, o incluso más. Son insectos predadores que acechan a sus presas colocados en visibles atalayas desde las cuales otean sus territorios de caza. Y, encima, están continuamente expuestos a ser comidos por pájaros dados los llamativos colores que muestran en sus cuerpos.

Las libélulas, además, no son animales solitarios y ariscos. Si bien no se puede hablar de grupos sociales, nunca encontraremos una libélula sola. Allí donde haya una, probablemente habrá más. Puesto que no son animales sociales como, por ejemplo, las hormigas, carecen de medios de comunicación sofisticados. De ahí que  no produzcan sonidos ni tengan castas. Y, no obstante, sí muestran algunas señales de comunicación visual.

Al menos, podemos ver un par de señales visuales comunicativas en los cuerpos de las libélulas: el pterostigma, y el color de los cuerpos y alas.

El pterostigma es una pequeña región de las alas, apenas una puntada, más resistente y rígida para resistir las fuerzas de tensión que sufre el ala en el vuelo. Pues bien, no hay ninguna libélula en el mundo que no tenga el pterostigma “señalado” de una u otra forma.

20090901-_dsc3192

El pterostigma es una pequeña región de la punta del ala de la libélula más reforzada para resistir las tensiones que sufre el ala durante el vuelo. El pterostigma siempre se evidencia como una mancha.

 

_dsc9547

El pterostigma siempre contrasta con el ala. Si el ala es oscura, el pterostigma es una mancha clara. Y viceversa.

20050605-_dsc8188

El pterostigma puede ser una señal comunicativa integrupal.

Las funciones del pterostigma podrían estar relacionadas con la comunicación intergrupal, probablemente para indicar la presencia del individuo y “marcar” el territorio que le pertenece.

Otro indicativo visual podrían ser las propias alas, las cuales, orientadas de una manera particular, pueden “colorearse” con el reflejo de la luz solar (como si fuera una especie de iridiscencia). Probablemente también serviría para la demarcación territorial.

20081002-_dsc6693

Las iridiscencias de las alas de ciertas libélulas podrían servir como demarcación territorial para otros individuos.

Otro de los indicativos pueden ser las iridiscencias y colores saturados de sus propios cuerpos. Posiblemente, los colores sean testimonios del “éxito” de ese individuo. Éxito porque los colores fuertes sean indicativos de buena salud. Y éxito porque esos mismos colores son llamativos para los pájaros predadores y, por tanto, si sobrevives es porque eres muy “hábil” para esquivarlos a todos.

20050605-_dsc8156_postcard

Las libélulas suelen tener los cuerpos coloreados vistosamente. Es una señal de la buena salud y de la “habilidad” para esquivar predadores.

 

 

Hormigas y pulgones: por fin la foto deseada II.

La segunda fotografía que os muestro es fruto del solapamiento de dos tomas distintas, para tener a foco tanto la cabeza de la hormiga como la pulgón que acaba de “parir” y que tiene la gota de melaza azucarada en el “culo”.

_JKM9049B

Un pulgón ofrece una gota azucara de melaza, al mismo tiempo que da a luz una nueva cría de pulgón.

Los pulgones, cuando empiezan a colonizar la parte de una planta, empiezan a reproducirse por partenogénesis. Esos significa que son todo hembras, y que dan lugar  a más pulgones hembras, genéticamente clónicas de sus madres. El hecho de “parir” crías vivas es algo inusual entre los insectos, pues la mayoría de ellos se reproducen por huevos. La partenogénesis consiste en producir óvulos totalmente funcionales que no necesitan fecundación para generar un embrión.

Hormigas y pulgones: por fin, la foto deseada.

Mucho tiempo llevo detrás de una imagen que mostrara cómo las hormigas se beben las gotas de melaza que expulsan los pulgones. Al fin, he aquí la imagen deseada.

_JKM9220B

_JKM9236

Las fotografías muestran el momento exacto en el que dos hormigas distintas toman la gota de melaza del pulgón a través de la boca, la cual está  situada debajo de las mandíbulas y junto a los palpos maxilares.

La relación entre los pulgones y las hormigas debe ser muy antigua, pues especies muy diferentes de hormigas y de pulgones mantienen esta relación mutua de “seguridad privada” contratada con melaza y “granja de pulgones”.

033013_6546b_postcard

Son muchas las especies de hormigas y de pulgones que mantienen la relación simbiótica de beneficio mutuo: ellos dan azúcar a las hormigas con la melaza, y las hormigas les ofrecen protección contra los predadores.

Pero la conducta de las hormigas de aprovechar las secreciones de otros insectos puede ser aún más antigua, pues también se alimentan de excreciones de otros insectos como los cóccidos.

_JKM8543 hormiga y secreciones

Los cóccidos secretan una sustancia sedosa para protegerse (la especie de nube blanca de algodón) y una sustancia azucarada y cerosa (las gotas amarillas) para atraer a las hormigas.

 

 

 

Plumas en las antenas: percibir el olor.

Muchos insectos perciben los olores por las antenas. Este hecho es más apreciable en los machos de muchos de ellos, sobre todo, en aquellos machos que deben percibir las feromonas (hormonas sexuales volátiles que se dispersan por el aire) de las hembras.

_DSC3404

Pequeños peines adornan las antenas de los machos de las polillas. Cuanto más largos son los peines, más sensibles son a las feromonas. Los peines, en este caso, son cortos. Eso significa que las antenas de esta polilla no son muy sensibles, por lo que NO podrán percibir cantidades muy pequeñas de moléculas.

En las polillas (no olvidemos que son nocturnas), las antenas desarrollan unos pequeños peines profusamente divididos, para poder percibir las feromonas del aire. Salen dos de estos peines por cada segmento de la antena: uno hacia delante, y otro hacia detrás, otorgando a la antena el aspecto de una pluma. Cuanto más largos son los peines, más aspecto de pluma tiene la antena, y más agudeza olfativa tiene la antena a las feronomonas (puede detectar una cantidad más pequeña de moléculas)

_DSC0042B

Muchas polillas macho desarrollan grandes antenas en forma de plumas para percibir las feromonas de las hembras. En este caso, los peines son muy largos, por lo que el macho SÍ podrá percibir cantidades muy pequeñas de feromona. 

En las mariposas nocturnas, las antenas llegan a tal grado de desarrollo que resulta, incluso,  sorprendente. No es frecuente ver los machos, y por eso resulta más sorprendente aún observar esas grandes “plumas” que tienen sobre la cabeza.

_DSC9884

Los machos de las polillas se ocultan durante el día entre la vegetación. Por la noche volarán en busca de hembras. Si las antenas son muy sensibles, podrán percibir el rastro de las hembras a largas distancias. 

No hace falta decir, que no sólo en las polillas se dan estas antenas, también en los mosquitos macho se aprecian antenas en forma de plumas.

_JKM6364b

Macho de mosquito culícido, mostrando las antenas con aspecto de plumas.

Sin embargo, cabe preguntarse por qué no todos los machos de los insectos tienen esas antenas. En otras especies de invertebrados, como las arañas, las hembras también emiten feromonas, y los machos no poseen estructuras parecidas. Y, además, ¿para qué esas antenas tan llamativas si tienes unos buenos ojos para ver a las hembras?. Los insectos poseen una buena visión. Las polillas y los mosquitos, presumiblemente, pueden distinguir a otros individuos de su misma especie por la noche. ¿Por qué entonces esas antenas?.

La respuesta, probablemente, tenga que ver más con la densidad de hembras y machos. En especies donde los individuos están muy dispersos y separados entre sí, será difícil que unos se encuentren a los otros por casualidad. Es entonces cuando la emisión de feronomas volátiles puede hacer que unos individuos detecten a otros a largas distancias. Es por ello que las polillas macho poseen esas antenas en forma de plumas, seguramente porque los individuos de esa especie se encuentran muy dispersos entre sí.  Es decir, que si las poblaciones de una especie de polilla son poco densas y muy dispersas, las polillas macho de esas especies tendrán grandes “plumas” como antenas. En cambio, en especies con poblaciones más densas y menos dispersas, los machos no necesitarán antenas tan desarrolladas, y por tanto, mostrarán unas “plumas” más pequeñas.

_DSC9959

El tamaño de la antena depende de la densidad de población de la especie: a menor densidad, más alejados están los machos de las hembras, y, por tanto, las antenas tendrán el aspecto de grandes plumas. En cambio, a mayor densidad de individuos, menos dificultad para encontrar a las hembras, y, por tanto, las antenas estarán menos desarrolladas.